¿Qué Hacer?
Heróica e histórica Ciudad de Cuautla.
El Caudillo inicia sus activiades revolucionarias con la toma de la ciudad
¿Dónde ir?
¿Qué hizo el Caudillo en Jojutla?
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El acceso a la Ruta de Zapata es más cómodo por la Autopista del Sol. Aprovecha la cercanía de los sitios históricos y combinalas con la actividad deportiva del Lago más profundo de la República Mexicana.
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Cronistas
Jojutla de Juárez es el lugar perfecto para arribar y disfrutar de la Ruta de Zapata. Su localización y tarifas de alojamiento la convierten en el lugar perfecto para desempacar y emprender la ruta de la historia. Una vez instalados se puede contratar al mejor historiador de la región: Guillermo Mañón. Nuestros amigos del Hotel Imperial Jojutla lo pueden localizar para invitarlo a recorrer la zona. Su plática amena y conocimientos vastos nos transportarán en el tiempo y pronto entenderemos el contexto de nuestros ancestros.
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Anenecuilco, Cuna del General Emiliano Zapata
Nació en Anenecuilco, Morelos, el 8 de agosto de 1879. Hijo de Gabriel Zapata y Cleofas Salazar. La familia Zapata Salazar se mantenía básicamente de la venta y compra de animales, y de la producción de sus tierras. Anenecuilco, un pueblo ubicado al sur de Cuautla, que está dividido en dos por el río del mismo nombre, cobijaba dos historias diferentes, la de las tierras fértiles que beneficiaban a los propietarios de la hacienda del Hospital, y la de las tierras estériles sobre las cuales se asentaba el caserío de Anenecuilco. Así, ante la pobreza de tierras de qué disponer, la familia Zapata diversificó sus actividades, encaminándolas a la pequeña ganadería. Los animales les permitieron autonomía de la hacienda azucarera vecina.
Gabriel Zapata instruyó a sus hijos en las labores del campo y en las del ranchero criador de ganado; les enseñó que "para comer en la casa hay que sudar en el surco y el cerro, pero no en la hacienda". Por su parte, Emiliano Zapata recibió la educación primaría en la escuela de corte lancasteriana de la población.
Miliano, como le llamaban sus padres, tuvo varios hermanos, uno de ellos, Eufemio, combatió con él durante la revolución.
A los 16 años miliano perdió a su madre y 11 meses más tarde, a su padre. El patrimonio que heredó fue reducido, pero suficiente para no tener que prestar sus servicios como peón en alguna de las ricas haciendas que rodeaban Anenecuilco.
Hoy, en la casa de sus padres, se llergue el Museo Casa Zapata con medios audiovisuales e interactivos que lo transportaran a la enigmática historia de su pueblo y los motivos que lo llevaron a la lucha revolucionaria. El museo cuenta con objetos de la època donados por los habitantes de Morelos y un bello mural pintado por el artista Roberto Rodríguez.
Le recomendamos preguntar por el Sr. Lucino Luna, quien con una amena charla la hará ver una faceta de Zapata totalmente nueva y desconocida de Zapata como ser humano y habitante de Anenecuilco
Abierto de martes a domingo de 10 a 17:30 hrs
Domingo entrada libre, descuentos a estudiantes, personas con capacidades diferentes y adultos mayores
Eduardo Galeano:
Emiliano Zapata nació jinete, arriero y domador. Cabalga deslizándose, navegando a caballo las praderas, cuidadoso de no importunar el hondo sueño de la tierra. Emiliano Zapata es hombre de silencios. Él dice callando.
Los campesinos de Anenecuilco, su aldea, casitas de adobe y palma seca salpicadas en la colina, han hecho jefe a Zapata y le han entregado los papeles del tiempo de los virreyes, para que él sepa guardarlos y defenderlos. Ese manojo de documentos prueba que esta comunidad, aquí arraigada desde siempre, no es intrusa en su tierra.
La comunidad de Anenecuilco está estrangulada, como todas las demás comunidades de la región mexicana de Morelos. Cada vez hay menos islas de maíz en el océano del azúcar. De la aldea de Tequesquitengo, condenada a morir porque sus indios libres se negaban a convertirse en peones de cuadrilla, no queda más que la cruz de la torre de la iglesia. Las inmensas plantaciones embisten tragando tierras, aguas y bosques. No dejan sitio ni para enterrar a los muertos:
—Si quieren sembrar, siembren en macetas.
Matones y leguleyos se ocupan del despojo, mientras los devoradores de comunidades escuchan conciertos en sus jardines y crían caballos de polo y perros de exposición.
Zapata, caudillo de los lugareños avasallados, entierra los títulos virreinales bajo el piso de la iglesia de Anenecuilco y se lanza a la pelea. Su tropa de indios, bien plantada, bien montada, mal armada, crece al andar.








